La ciudad, cantada por
un montón de artistas en un disco doble. Foto: Darwin Borrelli
Montevideo rima con deseo, con veo y hasta con feo. Sin embargo, los buenos
poetas han sorteado muchas veces la rima fácil, para encontrar las palabras que
describan lugares menos comunes y sensaciones más profundas. Quizá uno de los
poetas que mejores palabras encontró para describir su relación con la Capital
fue Juan Carlos Legido, quien en Montevideo al sur plasmó algunos de los versos
más hondos al respecto.
El País.com.uy / Divertíte / Carlos
Reyes - mar mar 31 2015
Pero no solamente los poetas de la literatura describieron con talento esta
ciudad: sus músicos no se quedaron atrás, y el sello Ayuí acaba de lanzar una
edición especial que reúne algunos de los mejores aciertos en ese terreno:
Montevideo en canciones.
Algunos de los nombres que no podrían faltar (Fernando Cabrera, Alfredo
Zitarrosa o Los Olimareños) se reúnen con otros quizá menos familiares, como la
troupe Un real al 69. El carácter de antología del álbum ofrece por
contrapartida una enorme variedad de géneros, ritmos, y formas instrumentales,
que van desde melodías sutiles hasta estridentes, desde la poética canción de
autor hasta la composición carnavalera. Ese aspecto hace que el par de discos
cambie repentinamente de tono, sobresaltando al principio al que por primera
vez lo escucha.
Montevideo en canciones difícilmente no emocione en sus primeras canciones.
Una canción para Montevideo, de Mauricio Ubal, con su tono de himno popular
abre perfectamente el conjunto: la canción a su vez reúne en su ficha técnica
nombres que dirán mucho a quienes gustan de estas cosas, desde Eduardo
Darnauchans y los Fattoruso hasta Lágrima Ríos.
Los nombres y las emociones se continúan unos tras otros. De Fernando
Cabrera se escucha El tiempo está después, un capolavoro de este artista, que
aporta una dimensión metafísica, altamente poética, que contrasta con otras
canciones de los discos, de corte mucho más literal.
De Daniel Viglietti se incluyó Yo nací en Jacinto Vera, que sobre el gran
poema de Líber Falco también eleva el nivel literario del conjunto. Y le sigue
Yacumenza, de José Carbajal, que con su voz cruda y franca canta esa preciosa
pintura de las llamadas, con palabras de fuerte sentido popular.
Así, el álbum a través de 42 ejemplos va recorriendo distintas épocas de la
Capital, desde los tiempos de Carlos Gardel y las antiguas troupes
carnavaleras, pasando por los años 60 y 70, hasta la apertura política, luego
los años 90 y más, hasta prácticamente hoy. También los distintos barrios van
siendo retratados desde diferentes miradas y sensibilidades, donde no falta,
por ejemplo, Durazno y Convención, exquisita creación de Jaime Roos.
Tampoco se dejó de lado Adiós mi barrio, de Los Olimareños, y la entrañable
A la ciudad de Montevideo, a cargo de Jorge Bonaldi. Dino, Níquel, Larbanois
& Carrero, Gustavo Nocetti, Jorge Schellemberg, Popo Romano, Rada, suman
miradas desde donde describir esta ciudad, que en ese trabajo discográfico
aparece pintada en sus mil facetas: de día por la rambla, entre bicicletas y
pescadores, y de noche, en las horas de andar de boliches. Hasta su basura
aparece retratada, así como también la mirada descreída de Los Traidores en
Montevideo agoniza.
La dupla de discos, muy bien presentada, va acompañada de un librillo que
prolijamente incluye las fichas técnicas de las canciones, y un texto que las
ubica en su contexto. El material es ideal para llevárselo a un amigo que viva
en el exterior y que tenga nostalgia de esta tierra, o para regalárselo a uno
de los miles de extranjeros que ahora habitan esta ciudad que ha tenido y tiene
tantos músicos poetas. Seguramente pensando en ellos, Montevideo en canciones
incluye hasta una especie de glosario con algunas de las expresiones que pueden
despistar a algún extranjero o a algún neófito en la materia.
Algunas ausencias notorias (como Biromes y servilletas, de Leo Maslíah) son
más que justificadas, dado que una antología siempre se ve obligada a recortar.
Pero más allá de eso, el conjunto ofrece un panorama tan completo como
agradable.
Fuente: El País.com.uy



