El próximo 12 de marzo Ruben Rada presentará el espectáculo Tango,
milonga y candombe en el Teatro El Galpón, mientras que en junio llevará
adelante su primera gira nacional. En estos días descansa en Los Ángeles con su
familia para recargar energía.
El País.com.uy / Alejandra Volpi dom feb 22 2015
En entrevista con El País habló sobre sus proyectos
pendientes y los motivos, en general afectivos, que lo llevan a tomar todas las
decisiones. El tecladista Gustavo Montemurro se convirtió en su cómplice
artístico y está muy pendiente de sus hijos Julieta, Lucila y Matías, con
quienes comparte la pasión por la música. Rada no se priva de nada: interpreta
canciones populares, pero pronto publicará otro álbum instrumental.
—¿Es el mismo show que presentó en el Teatro Solís?
—Sí, pero con algunos candombes más. Mantenemos el
formato y va a estar César Martínez conmigo, sólo que esta vez voy a dejar que
hable porque yo lo cortaba con cualquier disparate. Estamos haciendo el DVD y
cortando muchos pasajes porque le compliqué todo el show a él. Me siento como
cuando tenía diez años, porque empecé cantando tangos de Gardel en el Club
Aldea, uno que decía ‘Hoy vuelvo de nuevo feliz a tu lado’ (entona al otro lado
del teléfono). Es un repertorio que adopté de chiquito igual que las de Miguel
Aceves Mejía, Cucurrucucú Paloma, La Cantina… ‘estoy en el rincón de una
cantina’ (vuelve a cantar). ¡Mangaba como loco!
—En la última década probó estilos muy diversos. ¿Diría
que encontró en este álbum doble lo que más le apasiona?
—Es lo más uruguayo que se puede pedir. A pesar de ser
doble se vende a un precio barato y vendió un montón. Estoy muy contento y me
siento cómodo porque este formato me permite no hacer tanto esfuerzo con la
voz, no tengo que hacer tantas piruetas, cantando a media voz los tangos y los
candombes más tranquilos como Candombe para Gardel, Ayer te vi y A prepárate me
salen muy fácil y divertidos. Voy a hacer cuatro o cinco candombes que vuelen
con los tambores.
—Es un tanguero poco convencional. ¿Cómo define su
estilo?
—Yo soy Gardel a muerte, soy gardeliano, mi forma de
cantar es así, le meto la angustia (y ejemplifica con una frase de Tomo y
obligo). Hay otros que lo hacen fuerte y te quieren matar. Después dicen:
"¡qué voz tiene este tipo!" Y ¿para qué querés la voz?, me pregunto.
Humor pongo en Gardenias, por ejemplo, como si fuera un cubano. Trato de no
exagerar con los sonidos porque el tango es algo serio, mi forma de abordarlo
es tranquila, no con piruetas como canto la música popular.
—¿Cómo escogió este repertorio?
—Elegí mis canciones favoritas, como Café la humedad, lo
amo a Cacho Castaña y cantaría un repertorio todo de Cacho, que hizo tangos
maravillosos. Pero nunca quise meterme con la Varela, porque no daba.
—¿Qué discos tiene en su casa?
—Tengo discos de Gardel, D’Arienzo, Troilo, Piazzolla...
El hombre de la esquina rosada de Piazzolla lo escuchábamos con el Hugo
(Fattoruso) en Buenos Aires en la época de Los Shakers, nos divertíamos como
locos. Amábamos a Edmundo Rivero. Cuando todo el mundo puteaba a Piazzolla
nosotros vivíamos en la calle San Martín entre Paraguay y Charcas y abajo había
un boliche que se llamaba Jamaica. Ahí tocaba Piazzolla, entonces bajábamos
Hugo, Osvaldo, Caio, Pelín y yo con gorra porque la gente nos decía cosas, y yo
tenía un aro. Escuchábamos a Lalo Schifrin y a Piazzolla y nos moríamos.
—En junio va a hacer su primera gira nacional. ¿Por qué
no la hizo antes?
—Nunca pude hacerla. El único tipo que pudo hacer una
gira por este país fue Jaime Roos y después las bandas. Las bandas se hospedan
en casas del lugar, divagan y meten toques por todos lados, pero yo como soy
solista tengo que brindarles a mis músicos comodidades y se hace difícil
económicamente. No puedo meter a los músicos a que pasen necesidades para yo
llevarme toda la mosca.
—¿Cuál es el motivo de su viaje a Los Ángeles?
—Me voy ahora de vacaciones a descansar, a dejar de
fumar y comer mal, voy a cuidarme estos quince días, a escuchar música. Tengo
un amigo que se llama el gordo Pablo que me presta la casa. Las mujeres se van
de compras y a ver shows y yo voy a ver músicos amigos y me paso unos días sin
abrir la boca, sin cantar, para poder hacer bien este espectáculo.
—¿Es uno de sus primeros viajes sólo por placer?
—Sí, las veces que estuve en el mundo, Dinamarca,
Noruega, Dakar, Corea, siempre fue laburando. A mí no me gusta mucho viajar,
porque viajé tanto en mi vida que ya no me interesa, pero la familia quiere
divertirse y mi mujer me pide estar un rato juntos.
—¿Qué proyectos tiene entre manos?
—Se viene La Trenza, un disco de trío con mi hija
Lucila, Gustavo Montemurro y Claudio Martínez, un negro que canta muy bien. Lo
saca Perro Andaluz, soy el productor. Y también estoy haciendo Confidence 2.
Voy a trabajar un rato con el tango. En Confidence yo no canto, es para que los
músicos toquen. ¡Basta de cantores, se quedan con todas las minas siempre!, (se
ríe). Me aburro si no compongo, me siento como un drogadicto encerrado en un
cuarto con las manos atadas.
—¿Cuáles son sus cuentas pendientes a nivel
discográfico?
—Grabar un disco de blues… En verdad, tengo pensadas dos
cosas importantes y espero vivir para eso porque voy a cumplir 72 años en
julio. Una es dedicarle un disco en portugués a mi madre Carmen, que es
brasilera. Para eso tengo que juntarme con profesores o gente que hable
portugués, porque yo más o menos puedo componer en ese idioma pero tengo
errores. Quiero hacer un disco tipo Milton o Gilberto, algo así. El otro plan
es hacer un álbum en inglés, pero fácil, tipo bailable, para discoteca, con
máquinas, con la ayuda de mis hijos y divertirme como loco.
"Before i die" es un álbum grabado con
sus hijos
Rada tiene listo un álbum que se titula Before I Die
(Después de que muera), grabado con sus hijos Marías, Julieta y Lucila, que fue
masterizado en Estados Unidos, en el mismo estudio en donde se masterizó
Thriller de Michael Jackson.
Su madre es de Santana Do Livramento y considera que
"parte del swing" que lleva dentro se lo debe a ella y al gen
brasilero. Su padre en cambio es uruguayo y candombero. Tocaba el tambor
repique en Fantasía Negra. "Cuando me dormía, mi madre me cantaba en
portugués, por eso cuando una mina me habla en portugués yo salgo corriendo. Le
tengo terror a las mujeres brasileñas, son traumitas", confiesa.
Por el momento no tiene proyectos en televisión ni en
cine. La película que protagonizó junto a Nicolás Vázquez, Por un puñado de
pelos tuvo poca rotación en Argentina y espera que al menos salga pronto en
DVD.
Según confió a El País está "componiendo como
loco" y por eso en el álbum doble hay seis candombes nuevos. En el rubro
tango, en cambio, prefirió darle paso libre a Gardel.
El espectáculo Tango, milonga y candombe fue
evolucionando a lo largo del tiempo. Primero probó en la sala Zavala Muniz, en
un formato reducido, y luego trasladó la idea al Teatro Solís con bailarines,
escenografía y un narrador, que le permite repasar hechos históricos vinculados
a los tres géneros musicales. En El Galpón sumará una Mama Vieja y un
Gramillero, dos personajes típicos del candombe.
Candombe para Gardel - Ruben Rada
http://laphonotecadeenrique.blogspot.com

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